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MARINAH une su alma flamenca y su corazón afrocubano en "Afrolailo"

 

Marinah une su alma flamenca y su corazón afrocubano en su disco "Afrolailo"

 

Rosa Díaz

Con su falda flamenca y su pañuelo liado a la cabeza a la manera afrocubana, Marinah, la excantante de Ojos de Brujo, es "afrolaila por dentro y por fuera", y lo reivindica con un nuevo disco que es "una declaración de principios" y se titula, como no podía ser de otra manera, "Afrolailo"

En este álbum, el tercero desde que inició su carrera en solitario, bautiza el género fronterizo que cultiva y sigue indagando en la conexión entre la rumba, el flamenco, la música latina, los estilos afro y Cuba.

"Yo el 'afrolailo' lo tengo en casa. Tengo un hijo que tiene abuelos cubanos y siento que lo afrocubano está en mis genes, igual que lo está el flamenco", ha señalado en una entrevista a Efe.

Pero Marinah no es la única 'afrolaila' de nuestro país, porque, en su opinión, "todos nosotros tenemos raíces africanas y lo afro forma parte de nuestra genética. Son muchos años de contacto musical con el norte de África y muchos años de cantes de ida y vuelta con países americanos repoblados por africanos".

Marinah reivindica estas raíces mestizas y fronterizas en un disco que ha grabado junto a La Afrolailo Social Club, un grupo de músicos que también sienten suya la conexión cubano-flamenca, liderados por el trompetista Carlos Sarduy, que ya estaba en la última etapa de Ojos de Brujo e impulsó el giro cubano de la banda que algunos de sus miembros no vieron con buenos ojos y acabó rompiendo al grupo.

El 'afrolailo' no convence a todos los flamencos, pero enamora a muchos, según Marinah, que ha reclutado a la Mari de Chambao, que participa en el segundo corte del disco.

También forman parte de la tribu 'afrolaila' el guitarrista flamenco Chicuelo, la rapera dominicano-catalana Arianna Puello, el cubano Kumar y los catalanes Lágrimas de Sangre, todos presentes en el disco.

"Los flamencos y los cubanos se aman, y eso se ve muy claro en algunos bares, sobre todo en Madrid, donde los flamencos y los cubanos quedan para tocar jazz y flipar los unos con los otros", señala.

"En Catalunya el 'link' viene por la rumba catalana, que es muy de ida y vuelta. Los gitanos rumberos de aquí escuchan mucha música latina", como demuestra Muchacho, el rumbero que toca la guitarra en este disco y que "de pronto te mete un coro de los Van Van y le sale de lo más natural".

Marinah y sus 'afrolailos' han editado un disco energético, pensado para ser llevado al directo y asegurar la fiesta a los espectadores de los conciertos de este verano.

Pero el mensaje no sólo anima a divertirse, sino que también mantiene el espíritu combativo de Marina de Ojos de Brujo, que no se ha diluido con la reciente incorporación de la 'h' a su nombre.

"Corren tiempos difíciles y cuesta mantener la llama encendida, pero hay que seguir luchando, porque si pierdes la esperanza ya te pueden enterrar", dice, y añade un consejo: "es más fácil resistir si lo hacemos juntos y no nos dejamos convencer por el mensaje individualista que tanto ha cuajado y que nos hace más débiles".

Buscando complicidades, Marinah ha encontrado a Lágrimas de Sangre, una banda de rap formada por cuatro músicos catalanes "que no sólo son muy buenos, sino que además, son feministas".

"Si hay grupos de rap formados sólo por hombres que son feministas, es que algo hemos hecho bien las generaciones de antes", asegura la cantante valenciana, que empezó cantando flamenco por los bares de Formentera en los años 90, hasta que conoció a Dani Carbonell (Macaco) y formó Ojos de Brujo con él y otros músicos de Barcelona.